Regalar lotería de Navidad se está haciendo costumbre.

Padre e hijo comparten lotería

Los décimos de “El Gordo de Navidad” salen a la venta el 30 de junio. Comprar lotería de Navidad en el lugar en el que estamos de vacaciones y regalar, de paso, algún décimo se está haciendo costumbre. Cada vez más jugadores lo hacen. La carrera hacia el sorteo mágico que se celebra la mañana del 22 de diciembre, comienza en verano.

Para algunas personas, la salida a la venta de los décimos del sorteo extraordinario de Lotería de Navidad es un acontecimiento. El periódico El Debate indica que en los meses de verano se vende alrededor de un 2% de los décimos totales. Nos puede aparecer una cantidad ridícula, pero es que la Lotería de Navidad mueve 3,6 millones de décimos y estamos hablando de que faltan 6 meses para el sorteo, por lo que la cantidad no es para nada despreciable.

Y es que hay personas que no quieren arriesgarse a quedarse sin su número mágico. Ese que le ha dado un pálpito de que este año puede tocar; o ese número que jugamos todos los años y no queremos arriesgarnos a que cuando nos decidamos a comprarlo, se haya agotado.

Pero hay un fenómeno que es más curioso todavía. Y es el de comprar lotería en el lugar donde estamos pasando las vacaciones. Pensamos que ese lugar donde estamos disfrutando de nuestro merecido descanso nos va a traer suerte. Es más, cuando comentamos a familiares y amigos nuestra intención de comprar allí lotería, algunos nos dicen que le compremos un décimo. Unos nos dan dinero para que lo hagamos y a otros se lo regalamos.

La suerte es caprichosa. Imagínate que por cuestiones del azar, este año caiga un premio en el destino donde hemos veraneado. No nos lo perdonaríamos.

La lotería de Navidad es ilusión, y la ilusión se comparte. Por eso, cuando compramos décimos de Navidad en verano, siempre cae alguno para nuestros allegados.

La historia de “El Gordo de Navidad”.  

La historia del Gordo de Navidad se remonta al 18 de diciembre de 1812, tal y como recuerda el blog de El Mercado de Santa María de la Cabeza (Madrid), una fecha clave en el origen de uno de los sorteos más populares de España. En plena guerra de la Independencia, las Cortes de Cádiz impulsaron este sorteo con el objetivo de recaudar fondos para el Estado sin necesidad de aumentar los impuestos. Es un periodo histórico delicado. España está invadida por Napoleón y la capital del Estado se traslada de Madrid a Cádiz, en condiciones de resistencia.

Aquel primer sorteo tuvo premios más modestos que los actuales, pero despertó rápidamente el interés de la población y sentó las bases de una tradición que continúa viva hasta nuestros días.

En sus primeras décadas todavía no existía la expresión “el Gordo”. El nombre comenzó a popularizarse en 1897, cuando el importe del primer premio pasó de 150.000 a 300.000 pesetas. El aumento fue tan importante para la época que la gente empezó a referirse al premio principal como “el Premio Gordo”, una palabra que en el lenguaje popular se asocia con algo grande o extraordinario.

La dinámica del sorteo también nació en aquellos años. Fue diseñada por Ciriaco González Carvajal, ministro de Hacienda, quien ideó el mecanismo de los dos bombos: uno destinado a los números y otro a los premios. Aunque ha experimentado pequeñas modificaciones técnicas, este sistema se mantiene prácticamente intacto en la actualidad.

La Lotería de Navidad ha sobrevivido a numerosos momentos difíciles de la historia. El sorteo se celebró durante la pandemia de la “Gripe Española” de 1918 y durante la Guerra Civil, cuando llegaron a realizarse dos sorteos diferentes, uno en cada zona controlada por los bandos enfrentados, la zona nacional y la zona republicana. Incluso durante el franquismo, el sorteo continuó celebrándose cada año. Gracias a esta continuidad histórica, la Lotería de Navidad está considerada el segundo sorteo navideño más antiguo del mundo, solo por detrás del de los Países Bajos.

Los premios.

El Periódico de Cataluña nos recuerda que la lotería de Navidad mueve cada año alrededor de 3.600 millones de euros en ventas, de los que el 70% se destina a premios.

En el sorteo del 2022, el primer premio entregó 4 millones de euros por serie, lo que equivale a 400.000 euros por décimo premiado. El segundo premio repartió 1.250.000 euros por serie, es decir, 125.000 euros por décimo, mientras que el tercero alcanzó los 500.000 euros por serie, con 50.000 euros para cada décimo ganador.

Además de estos grandes premios, el sorteo incluye otras recompensas importantes. Se concedieron dos premios de 200.000 euros por número y ocho premios adicionales de 60.000 euros. A esto se sumó la tradicional pedrea, uno de los elementos más populares del sorteo, que repartió 1.794 premios de 1.000 euros por serie, equivalentes a 100 euros por décimo. Aunque son cantidades más pequeñas, permiten que miles de personas recuperen la ilusión y celebren algún premio.

El sistema también contempla premios por aproximación. Los números inmediatamente anteriores y posteriores al Gordo recibieron 20.000 euros. En el caso del segundo y tercer premio, las aproximaciones fueron de 12.500 y 9.600 euros respectivamente. También existen premios menores para quienes coinciden en las centenas o en las dos últimas cifras de los grandes premios, con recompensas de 100 euros por décimo. El conocido reintegro devuelve el importe jugado cuando la última cifra coincide con la del primer premio.

La afición por este sorteo sigue siendo muy alta en toda España. El gasto medio por persona ronda los 65 euros y apenas ha variado con el paso del tiempo. Incluso durante la crisis económica de 2008, en 2009 el gasto medio solo bajó hasta 61,65 euros. En 2022, Castilla y León encabezó la participación con más de 109 euros por habitante, seguida de La Rioja y Asturias, mientras que Baleares registró el gasto más bajo, con menos de 40 euros por persona.

Comprar lotería fuera de casa.

Muchos de los décimos de lotería de “El Gordo” se compran fuera de nuestra localidad de residencia. Los jugadores aprovechan las vacaciones y los desplazamientos, aunque sea por motivos de trabajo, para comprar lotería de Navidad.

A la mayoría de los jugadores les gusta tener lotería procedente de distintas fuentes y diferentes lugares. El día del sorteo ponen sobre la mesa todo su arsenal de boletos; entre los que se encuentran décimos comprados en su administración habitual, décimos que han comprado en sus viajes, participaciones, etc. Es raro encontrar a una persona que juegue a la lotería de Navidad solo con un décimo.

La variedad es costumbre. Parece que si tienes lotería de diferentes sitios; incluso de diferentes provincias, vas a tener más probabilidades de recibir un premio.

Los administradores de Lotería María Victoria, una administración de loterías de Almería, con 40 años de antigüedad y que ahora despacha lotería también desde su página web, comenta que internet ha estimulado esa tendencia a comprar lotería de distintos sitios. Y es que ahora no necesitas desplazarte a otra ciudad para comprar lotería. Desde tu casa, con tu teléfono móvil, con un par de clics puedes comprar lotería de Sevilla o de Bilbao si haber visitado la ciudad.

Hay jugadores que hacen sus estadísticas. Analizan donde es más probable que toque el Gordo este año, y buscan por internet una administración de lotería para comprar. Otros van a lo seguro. Una parte importante de la facturación de las administraciones de lotería más populares se realiza de manera online.

Las administraciones más icónicas.

Hay algunas administraciones que mueven masas a la hora de comprar lotería de Navidad, como explica el diario Público. Se han ganado la fama de que son de las que más premios dan.

Una de ellas es la administración de Doña Manolita, que se fundó en 1904, aunque fue en 1931 cuando se trasladó a la Puerta del Sol de Madrid, donde actualmente se encuentra. Esta administración ha dado más de 80 premios gordos desde que se fundó y forma largas colas para comprar lotería de Navidad allí. En noviembre, las colas duran más de dos horas y cuarto. Por supuesto, la administración de Doña Manolita también vende décimos desde su página web, pero siempre hay personas que prefieren comprar los décimos de manera presencial y pasarlos por el mármol de la fachada. Es una tradición.

Una administración que se hizo un nombre gracias a internet, cuando internet estaba en pañales, fue la Bruixa d´Or; la Bruja de Oro. Un despacho de lotería ubicado en una pequeña localidad de Lérida de apenas 900 habitantes y que tiene un nombre premonitorio, Sort, en castellano, Suerte. En el 2001 ya era la administración de lotería que más facturaba en toda España. La mayor parte de su facturación proviene de la venta online y a distancia. Aunque quien tiene la ocasión, no desaprovecha la oportunidad de conocer físicamente el establecimiento. En los 26 años que llevamos de este siglo, esta administración ha dado 30 grandes premios. Entre los que destacan 3 gordos de la lotería de Navidad, dos primeros premios de la lotería de “El Niño” y una gran cantidad de segundos, terceros, cuartos y quintos premios.

Aparte de estas dos administraciones de lotería, que son las más emblemáticas, el blog El Viajero Fisgón nos habla de otras administraciones revelación que se han hecho populares en los últimos años. Como el Gato Negro, en Barcelona, Lotería Ormaechea, que es la administración de loterías más antigua de Bilbao y, por supuesto, la Lotería Manises, en esta ciudad valenciana, que en los últimos años ha entregado 2 premios gordos de Navidad, dos segundos y la friolera de 16 quintos premios.

Te traigo lotería.

Comprar lotería por encargo, o regalarla, se está haciendo costumbre.

Cuando era pequeño, en los pueblos de La Mancha, se escuchaba el soniquete: “Que quieres que te traiga que voy a Madrid.” Y es que estos viajes, que se hacían por lo general para gestionar trámites, se aprovechaban para comprar aquellas cosas que era más difícil encontrar en los pueblos. Uno de los encargos más habituales era comprar lotería. Lo ideal era hacerlo en la Puerta del Sol, en la Administración de Doña Manolita, pero al final, se compraba en la administración que le cogía de paso al viajero.

Ya en los años 80, cuando íbamos de vacaciones, mi padre compraba lotería en el lugar donde veraneábamos. De paso, compraba otro décimo para mi tío. Sería imperdonable que le tocara la lotería a mi padre y no la compartiera con su cuñado.

Durante los 5 años que estuve estudiando en Murcia, todos los años le compraba lotería allí a mi padre, que vivía en un pueblo de Ciudad Real. Mi padre me ingresaba el dinero y me decía: “Esto es para que me compres lotería, no te vayas a gastar el dinero en otra cosa.” Durante los dos últimos años de la carrera, coincidimos en que yo estudiaba en Murcia y mi hermano en Albacete. Mi padre se juntaba para la lotería de Navidad con un décimo de Murcia, otro de Albacete y la lotería que había comprado por su cuenta.

La otra tendencia es regalar lotería o compartirla. La publicidad de la lotería de Navidad se ha hecho eco de este fenómeno en varias ocasiones. En el 2014, en plena crisis económica, el bar Antonio reserva un décimo premiado a Manuel, un cliente de toda la vida, que por haberse quedado en paro, ese año no ha podido comprar lotería. Con la moral por los suelos, Manuel pide un café mientras sus vecinos están celebrando que les ha tocado un premio. A la hora de pagar, Manuel le pregunta al camarero: “¿Qué te debo?”. Y el camarero le responde: “21 euros, un euro del café y 20 de esto.” Mientras le pasa un sobre con un décimo premiado que le había guardado. El dueño del bar había comprado lotería para su cliente que lo estaba pasando mal.

Si detalles como este aparecen en la publicidad, es porque se dan en la vida real. No de la misma manera, pero se dan. Una de las cosas más bonitas de la lotería de Navidad es compartirla.

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