El acné: el enemigo principal de nuestra estética que no discrimina según la edad.

El acné es una afección de la piel que afecta a millones de personas en todo el mundo. A pesar de ser más común en la adolescencia, puede afectar a personas de todas las edades.

¿Podemos entender sus causas? Así es, y en este artículo, además, descubriremos cómo abordar este problema eficazmente. Quédate y toma nota ¡no te arrepentirás!

¿Por qué se origina el acné?

¡Maldita sea! Pensábamos que el problema acabaría con la adolescencia. Sin embargo, nos encontramos con este problema incluso con 40 años.

¿Por qué ocurre esto? Las causas pueden variar de una persona a otra, pero entre las más comunes, encontramos:

  1. Factores hormonales.

Las fluctuaciones hormonales, que a menudo ocurren durante la adolescencia, el embarazo o debido al ciclo menstrual, pueden desencadenar el acné. Los cambios hormonales estimulan las glándulas sebáceas, aumentando la producción de sebo y obstruyendo los poros de la piel, lo que lleva a la formación de espinillas y granos.

  1. Estrés.

El estrés también juega un papel muy importante ante la aparición del acné.

Éste puede favorecer la aparición del acné debido a varios factores. Cuando estamos estresados, el cuerpo produce hormonas como el cortisol, que pueden estimular la producción de sebo en la piel y aumentar la inflamación, lo que puede obstruir los poros y provocar brotes de acné. Además, el estrés puede llevar a hábitos poco saludables, como tocarse o rascar la piel, que pueden empeorar el acné existente.

Por lo tanto, la gestión efectiva del estrés puede desempeñar un papel importante en la prevención y el control del acné.

  1. Genética.

La predisposición genética también desempeña un papel importante en la aparición del acné. Si tus padres o abuelos tuvieron acné en su juventud, es más probable que tú también lo desarrolles en algún momento de tu vida.

  1. Factores ambientales.

La exposición a la contaminación del aire, el uso excesivo de productos para el cuidado de la piel que obstruyen los poros y la fricción constante en la piel debido al uso de ropa ajustada pueden agravar el acné.

  1. Dieta.

Aunque la relación entre la dieta y el acné no está completamente establecida, algunos estudios sugieren que el consumo excesivo de alimentos ricos en azúcares refinados y lácteos puede contribuir al desarrollo del acné en algunas personas.

Como ves, el acné no discrimina y puede afectar a personas de todas las edades y géneros. Aunque es más común en adolescentes y adultos jóvenes debido a las fluctuaciones hormonales, también puede persistir en la edad adulta. Además, el acné puede ser más grave en algunos individuos y tener un impacto significativo en su autoestima y calidad de vida.

¿Cómo podemos tratar el acné?

El tratamiento del acné es una parte crucial para aquellos que padecen esta afección cutánea. La elección de la estrategia de tratamiento adecuada dependerá de la gravedad del acné, su causa subyacente y las preferencias personales.

A continuación, profundizaremos en las opciones de tratamiento disponibles, desde el cuidado de la piel hasta los medicamentos recetados, y brindaremos consejos para abordar eficazmente el acné.

Cuidado de la piel.

El cuidado adecuado de la piel es esencial para el manejo del acné. Una rutina de cuidado de la piel bien establecida puede ayudar a mantener los poros limpios, reducir la producción de sebo y prevenir futuros brotes. Aquí te dejamos algunos consejos para que puedas seguir una rutina de cuidado de la piel efectiva:

  • Limpieza suave: Lava tu rostro con un limpiador suave dos veces al día, por la mañana y por la noche. Evita los limpiadores abrasivos que pueden irritar la piel.
  • Exfoliación: La exfoliación suave una o dos veces por semana puede ayudar a eliminar las células muertas de la piel y destapar los poros. Usa un exfoliante suave diseñado para tu tipo de piel.
  • Hidratación: Aunque puede parecer contradictorio, incluso las pieles grasas deben ser hidratadas. Elige una crema hidratante no comedogénica para mantener la piel equilibrada.
  • Protector solar: Usa protector solar todos los días, incluso si tu piel está propensa al acné. Los protectores solares no comedogénicos ayudan a prevenir la hiperpigmentación y protegen tu piel de los daños del sol.
  • Lociones y productos que actúan sobre el acné: Existen numerosos productos que benefician a las pieles que sufren acné y contribuyen a una correcta limpieza y mantenimiento de la misma. Podemos ir apuntando productos a través de webs de belleza, como por ejemplo fijándonos en la sección “piel con acné” que muestra la lista de productos de PIBU.

Medicamentos tópicos.

Los medicamentos tópicos son una opción común para el tratamiento del acné leve a moderado. Estos medicamentos se aplican directamente sobre la piel y pueden ayudar a reducir la inflamación, destapar los poros y controlar la producción de sebo. Algunos de los medicamentos tópicos más utilizados incluyen:

  • Peróxido de benzoilo: Este medicamento ayuda a eliminar las bacterias que causan el acné y a reducir la inflamación. Puede secar la piel, por lo que es importante comenzar con una concentración baja y aumentar gradualmente.
  • Retinoides: Los retinoides son derivados de la vitamina A y son efectivos para destapar los poros y promover la renovación celular. Tretinoína y adapaleno son ejemplos de retinoides tópicos.
  • Antibióticos tópicos: Los antibióticos tópicos, como la clindamicina y la eritromicina, pueden ayudar a reducir las bacterias en la piel y disminuir la inflamación. Sin embargo, el uso excesivo puede llevar a la resistencia bacteriana, por lo que se deben utilizar con moderación.
  • Ácido salicílico: Este ingrediente ayuda a destapar los poros y exfoliar la piel. Es una opción popular en productos de venta libre, como limpiadores y lociones.

Es importante utilizar estos medicamentos tópicos con precaución y según las indicaciones de un dermatólogo, ya que algunos de ellos pueden causar sequedad, irritación o enrojecimiento en la piel, especialmente al principio del tratamiento.

Medicamentos orales.

En casos más graves de acné, los medicamentos orales pueden ser necesarios y deben ser recetados por un médico o dermatólogo. Aquí hay algunas opciones comunes:

  • Antibióticos orales: Los antibióticos, como la doxiciclina o la minociclina, pueden ayudar a reducir la inflamación y las infecciones bacterianas en la piel. Se suelen usar en ciclos cortos para minimizar la resistencia bacteriana.
  • Anticonceptivos orales: Para las mujeres cuyo acné está relacionado con fluctuaciones hormonales, los anticonceptivos orales pueden ayudar a regular las hormonas y mejorar la piel.
  • Isotretinoína: Este medicamento es altamente efectivo para el acné severo, pero también puede tener efectos secundarios significativos. Debe ser recetado y supervisado cuidadosamente por un dermatólogo.

Cambios en la dieta y el estilo de vida.

Como hemos mencionado anteriormente, existen ajustes en la alimentación y el estilo de vida que podemos implementar, capaces de ayudar a mejorar el problema de acné que sufre nuestra piel:

  • Alimentación saludable: Reduce el consumo de alimentos ricos en azúcares refinados y lácteos, ya que se ha observado que algunos individuos experimentan mejoras en su piel al hacerlo.
  • Ejercicio regular: El ejercicio promueve la circulación sanguínea y la eliminación de toxinas a través del sudor, lo que puede ser beneficioso para la piel.
  • Gestión del estrés: El estrés crónico puede empeorar el acné. Practicar técnicas de relajación como la meditación o el yoga puede ayudar a reducir el estrés y mejorar la salud de la piel.

La elección de la estrategia de tratamiento adecuada dependerá de la gravedad del acné, las causas subyacentes y las preferencias personales. Ya sea a través del cuidado de la piel, medicamentos tópicos, medicamentos orales o cambios en la dieta y el estilo de vida, abordar el acné de manera efectiva puede mejorar significativamente la salud de la piel y la confianza en uno mismo.

Si estás lidiando con el acné, no dudes en buscar la ayuda de un dermatólogo para diseñar un plan de tratamiento personalizado que se adapte a tus necesidades.

¡Este problema tiene fin si te preocupas en cuidarte lo suficiente!

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