La cultura urbana pone de actualidad las joyas de oro.

Joyería urbana

Grandes colgantes de oro formados por cadenas de grandes eslabones, espirales doradas que suben por el brazo hasta el codo, pendientes maxi de aro colgando del lóbulo de las orejas. Estas son algunas joyas que se ven cada vez más en las calles, locales nocturnos y hasta en las pasarelas. El auge de la cultura urbana es responsable en gran medida de este fenómeno.

La música urbana es una música con un fuerte sustrato latino. El reggaetón, el trap, se han convertido en la banda sonora de los tiempos que corren, en especial para las generaciones más jóvenes, y no solo para los hispanos. La música cantada en castellano está arrasando en el mundo entero.

Si te paras a analizarlo, detrás de esta música hay toda una estética. Un look salido de las grandes ciudades y que poco a poco va impregnando diferentes planos de la moda y de la vida.

En el magistral video “Malamente” del disco “El mal querer” de Rosalía vemos chicas ataviadas con chándal moviéndose por un polígono industrial. Chaquetas cortas de pelo. La estética de los barrios del extrarradio de Barcelona, demostrando que pueden presentar una propuesta cultural rompedora e interesante, que deje a todo el mundo boquiabierto.

Benito Antonio Martínez Nicasio, más conocido como Bad Bunny, es el artista con más descargas en Spotify. Junto a su música de ritmos pregrabados encontramos una propuesta estética formada por grandes cadenas colgadas al cuello, camisas de satén estampadas y gafas de sol con un toque retro.

En una entrevista, Bad Bunny recordó que creció en Vega Baja, una pequeña ciudad alejada de San Juan, la capital de Puerto Rico, donde se estaba dando forma al Reggaetón. Empezó colgando sus primeras grabaciones, producidas por ordenador, en SoundCloud, mientras trabajaba de reponedor en un supermercado. Tenía todas las papeletas para pasar desapercibido en el panorama musical. Y, sin embargo, triunfó.

La estética que luce, mezcla de ostentación y humildad, de glamour y sabor a barrio, es lo que le define, lo que cuenta su historia. Una estética con la se identifica una parte significativa de una generación.

Mid-90s. La estética urbana. 

Mid-90s es una película sobre adolescentes que crecieron a finales del siglo pasado y principio de este en Los Ángeles, California. Cuenta la vida de un adolescente de 13 años que prácticamente vive solo, con su hermano, puesto que sus dos padres están trabajando todo el día. Como reconoce el guionista y director de la película, Jonah Hill, es hasta cierto punto autobiográfica.

Desde que en los años 80 irrumpió el subgénero de las películas de adolescentes, son muchos los films que han tratado esta temática. Sin embargo, como reconoce la web Sensacine, pocas son capaces de hacer una radiografía social con tanta rigurosidad, con tanta verdad, como esta película.

Jóvenes que viven todo el día en la calle. Que matan el tiempo con videojuegos, con el skate o haciendo pintadas en fachadas de edificios abandonados. Que intentan emular a los que son un poco más mayores y esperan ser aceptados por ellos. Chicos que prácticamente han crecido solos y que ni tan siquiera sus padres conocen, porque nunca se han detenido a tener una conversación con ellos.

En esta película la moda ocupa un papel importante. Los chicos visten con chándal, sudaderas y camisetas amplias. Es la ropa que tienen a mano y con la que se sienten cómodos. La que les permite estar todo el día en la calle, corriendo aventuras.

Cuando tienen que arreglarse se ponen una muda limpia y se dejan por encima una cadena. Es lo que hacen los raperos en el barrio, para demostrar que están a un nivel superior.

Las cadenas de los raperos.

Si bien hemos empezado diciendo que la cultura urbana tiene un fuerte componente latino, no podemos obviar que su estética bebe directamente de la cultura del Hip Hop.

En el Hip Hop todo es una competición. Las batallas de gallos o batallas Freestyle son competiciones en las que los raperos improvisan rimas en el que cada uno de estos trovadores urbanos intenta demostrar que es más ingenioso que su rival.

En la ropa que llevan puesta, aunque todos vistan más o menos igual, rivalizan por ver quién lleva la sudadera de marca más cara o la más original.

El blog Gold Presidents afirma que los  raperos viven obsesionados por las joyas. Para ellos son un símbolo de estatus, de prestigio. Demuestran su poderío con ellas. Por eso buscan que sean grandes, ostentosas y que llamen la atención.

Tienen preferencia por el oro, puesto que tiene un valor superior a la plata. Le gustan los anillos grandes y los relojes con incrustaciones de diamantes o con cristales Swarovski.

Huyen de la estética tradicional. De los trajes de chaqueta y de los vestidos elegantes. Su procedencia es otra. Es la de los barrios obreros de las grandes ciudades. Aunque no escatiman en gastos, si se lo pueden permitir, tienen que marcar la diferencia.

También huyen de los pantalones vaqueros y de las chaquetas de piel. Cuando las utilizan lo hacen en tallas oversize. Tienen que marcar las distancias con la generación anterior, la generación del rock. En cierto modo, su propuesta cultural es una ruptura con lo que había antes.

Aunque a nivel general, el Hip Hop no se ha convertido en una tendencia mayoritaria, sí ha dejado huellas en la estética actual.

Collares, brazaletes y pulseras.  

Pocas personas se consideran seguidoras de la cultura Trap o de la cultura Hip Hop; al menos como lo hacían los seguidores de las tribus urbanas de los 80: heavy, punkis, rockers; sin embargo, sí integran elementos propios de estas culturas urbanas en su estética habitual. Esto lo podemos apreciar en el auge de los collares, brazaletes y pulseras de tamaño grande y de oro.

Los maxi-collares se han vuelto tendencia. Unos de los que más se llevan son las cadenas de oro de grandes eslabones, coronadas en muchas ocasiones por colgantes, que no son menos llamativos. Se llevan por fuera, como lo haría un rapero o un cantante de reggaetón. Son más frecuentes en mujeres que en hombres, pero en chicos podemos encontrar cadenas con una placa grabada, tipo militar, que también se ha vuelto bastante popular.

Los brazaletes son otra de las joyas que han alcanzado popularidad. Se colocan en el brazo o en mitad del antebrazo, por encima de las muñecas. Dan un toque étnico, ligado a la tradición africana, que en última instancia es la fuente de la que bebe el hip hop, el reggaetón y gran parte de la cultura urbana.

No podemos olvidar las pulseras, algunas de ellas, realmente llamativas. Como las pulseras budistas. Unas pulseras de pan de oro que suben desde la muñeca hasta el codo como si fuera el tronco de una enredadera. Se dice que cada pulsera cuenta una historia y que los monjes budistas las regalaban a los feligreses que habían hecho donaciones al templo. Por su aspecto llamativo, es otro elemento adoptado por la cultura urbana.

Hoy encontramos muchas joyerías especializadas en joyas urbanas, como Jewels Century 21, una tienda online de joyería streetwear con propuestas seductoras como las pulseras de aro rematadas con una bola de cuarzo, que pueden combinarse entre sí y son muy versátiles.

De la calle a las pasarelas.

La joyería urbana, al igual que la moda urbana, va de la calle a las pasarelas y de las pasarelas a la calle, en un bucle en el cual se retroalimenta.

No son pocos los jóvenes diseñadores que integran elementos de la moda urbana en sus colecciones de moda. Como Virgil Abloh que tras trabajar con el rapero Kanye West, llegó a colaborar con Louis Vuitton.

La joyería y la moda urbana aportan un aire desenfadado y una originalidad que viene a romper la monotonía repetitiva en la que puede caer la industria de la moda.

Esta joyería combina el estilo casual con el lujo. Aportándole un nuevo rol a las joyas y permitiendo que se puedan lucir en ocasiones en las que una joya de un corte más clásico sería impensable llevarla. Como, por ejemplo, salir a bailar a una discoteca.

Este tipo de joyería ha puesto de actualidad las superposiciones. Tanto en la forma de diseñarlas, como en la manera de llevarlas. En estas joyas vemos diferentes materiales, con distintas texturas, en las que unos se superponen sobre otros. Por ejemplo, anillos planos con incrustaciones de diamantes o de otras piezas preciosas.

En la moda urbana las joyas se llevan, muchas veces, por encima de la ropa. No es necesario que el abalorio esté en contacto directo con la piel para lucirlo en su máximo esplendor.

Este nuevo enfoque en la joyería está al servicio de la personalización, de la diferenciación. De marcar un look diferente, con el que la persona que lo lleva, pueda sentirse identificado y que no sea una réplica de lo que lucen los demás. Uno de los objetivos de la moda actual. Por eso no es extraño que llame la atención de algunos diseñadores.

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