Las viviendas no están exentas de problemas. De hecho, son la causa de muchos quebraderos de cabeza, debido precisamente a que se producen desperfectos muy a menudo. Siempre hace falta alguna reparación, pintura, decoración… sobre todo en aquellos inmuebles con años a la espalda. Las reformas integrales están a la orden del día, las parciales también y, por supuesto las pequeñas reparaciones son causa principal de que los seguros, hagan acto de presencia.
Aunque la tendencia es creer, erróneamente que incendios y problemas con el suministro eléctrico, son las principales causas de avería en los domicilios, lo cierto es que no es así. Según los informes realizados por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, los problemas relacionados con la pérdida de agua, suponen un veinticinco por ciento del consumo de agua en nuestro país desde hace lustros.
Una de las mejores formas de evitar un gasto excesivo de este bien común, es detectar las posibles fugas de agua que pueden existir en los hogares. Repararlas a tiempo, es indispensable para minimizar el gasto y ahorrar agua que falta nos hace. Puesto que nos parece algo de lo más interesante y que puede afectar a cualquiera, hemos decidido dedicar este artículo, a este problema en particular: detectar las posibles fugas de agua y darles solución lo antes posible.
Para detectar una fuga de agua, se puede recurrir a diversas técnicas que permiten evitar que se produzcan sorpresas desagradables en los contadores de agua. Si se detectan abultamientos o humedades, desprendimiento de agua en el inodoro o un recibo de agua abultado… es muy posible que exista alguna fuga de agua en el inmueble. Detectar las fugas no resulta una tarea sencilla, puesto que es posible que se note algo diferente en el suministro pero se ignore su origen. Veamos entonces, como podemos proceder.
Detectar fugas de agua
Una de las mejores maneras de detectar este tipo de problema, es recurrir a profesionales como los que forma Aranda Mantenimiento, expertos entre otras cosas, en fugas de agua. Sin embargo, es importante saber reconocer los indicios de una posible fuga a tiempo, aunque solo se hacen evidentes en el caso de que se produzca una avería grave. Las señales más reconocibles que pueden dar lugar a pensar en una fuga, son las siguientes:
- Humedad en la superficie. Si se nota que el suelo está blando, abultado o cuenta con un punto caliente, malo. Es posible que la tubería se haya roto en ese punto. Hay que estar igualmente atento a la humedad que sale en las paredes.
- Cualquiera de las zonas que haya perdido color o presente una mancha oscura que no desaparece con el tiempo, es un claro síntoma de fuga de agua.
- Sonido de agua. Escuchar el sonido del agua correr una vez que se han cerrado los grifos y parado los electrodomésticos que la utilizan, es muy posible que el agua haya encontrado una vía de escape.
- Una de las más evidentes: en caso de fuga, el calentador permanece encendido de manera automática, por lo que hay que asegurarse de que no haya algún dispositivo que lo utilice para averiguar si existe alguna fuga. Luego toca averiguar dónde.
- Precio de la factura. El coste de la factura de agua o gas, sueles ser un buen indicador de fuga. Si el consumo ha subido mucho de repente, hay que cerrar las llaves de paso y comprobar que el contador se para. En caso de que se mueva y siga subiendo, es muy posible que exista alguna fuga oculta.
Estos indicios pueden producirse en cualquier parte de la vivienda. Aunque existen zonas del inmueble en los que el uso de agua, es muy constante, por lo que el riesgo de fuga es mayor.
Uno de esos lugares es la cocina. Se trata de uno de los espacios más propensos a sufrir fugas de agua, por lo que resulta importante revisar los electrodomésticos con frecuencia y asegurarse de que no tienen perdidas. Los más importantes a revisar son el lavavajillas, el fregadero y la nevera.
En el cuarto de baño, sucede algo similar. Por razones más que evidentes, hay que revisar algunas zonas con frecuencia para detectar posibles fugas: grifos, ducha y bañera o aseo.
Existen otras zonas de la casa que deben revisarse, puesto que presentan riesgo de fuga. Poner especial atención a las mangueras de la lavadora y reemplazarlas cada cinco años, comprobar que el calentador de agua no presenta manchas de humedad y sustituirlo cuando corresponde. En cualquier caso, la mejor manera de mantener el sistema de agua en perfecto estado, es realizar un mantenimiento de forma regular y seguir una serie de prácticas que ayudan a evitar inundaciones y pérdidas. Así es posible prolongar la vida de la fontanería del inmueble y ahorrarse los disgustos de las molestas averías.
Que hacer en caso de fuga
Tenemos una fuga en casa. Lo hemos sospechado y hemos actuado en consecuencia, de manera que hemos podido identificar el motivo de la misma. Ahora toca pasar a la acción. Lo primero que hay que hacer, es cerrar la llave de paso. Hacer que el agua deje de salir es indispensable. En caso de que se deba a que ha fallado algún electrodoméstico como puede ser la lavadora, se debe acceder a la llave de paso de la escuadra que lo alimenta y proceder a tapar las fugas, sin que llegue a afectar al resto de la casa.
Si se debe a un sanitario como puede ser el bidé, la bañera o el fregadero, la llave de paso, suele estar al lado o bajo el mismo, justo por donde sale la tubería. Cerrarla y reparar o sustituir la pieza dañada es lo que toca.
En el supuesto de que hay que cortar el agua de toda la vivienda, porque la avería no ha sido localizada o hay que picar en alguna zona para tapar las fugas, hay que cerrar la llave de paso del abonado, situada cerca de los contadores. Lo más habitual es que se encuentre en la cocina o el lavadero. Para cerrar la llave de paso, sea localizada o general, hay que girar hacia la derecha, lo que produce un corte de agua en todas las tuberías.
El siguiente paso a dar es secar el agua derramada. Una vez que se haya cortado el agua y haya dejado de salir, hay que secar toda el agua que haya en el suelo. Utilizar toallas de baño y encender la calefacción ayuda a que la humedad se disipe. Resulta de gran importancia sobre todo en suelos de parquet y cuando el agua ha estado en contacto con mobiliario de madera.
Después de esto, toca reparar la fuga. Como es lógico, para que todo vuelva a la normalidad y funcione correctamente, hay que sellar esa fuga de agua en el mismo punto en el que se ha producido. Si se trata de una tubería, lo más posible es que sea necesario recurrir a un profesional de la fontanería. Todo depende de la magnitud de la fuga y la pericia de cada uno. Es posible que sea necesario cambiar uno de los tramos de tubería, o aplicar alguna solución que selle la fisura.
Si se trata de un sanitario, la solución suele ser sustituirlo por uno nuevo o, en caso de que se trate de fuga por falta de sellado, sellar los bordes de la zona afectada. Cuando la fuga es por un electrodoméstico, dependerá directamente del tipo de avería y habrá que repararlo o cambiarlo por uno que funcione correctamente.
Puede darse la circunstancia de que la fuga de agua no sea en nuestra vivienda. Si procede de la vivienda de arriba o de al lado, habrá que comunicárselo directamente al propietario para que actúe en consecuencia.
En cualquier caso, lo mejor es la prevención. Tanto si has sufrido este problema como si no, es importante controlar que todo se encuentre seco. Revisarlo bien para comprobar que no existen indicios de fuga y, si se detecta algún tipo de riesgo, actuar de forma inmediata contando con los servicios de un profesional.
Detectar y reparar una fuga de agua en las viviendas, resulta esencial para poder mantener la integridad de la vivienda y, por supuesto, la salud de los habitantes. Las humedades son muy perjudiciales para la salud y, a veces se producen y no se actúa en consecuencia para repararlas. Se las deja crecer hasta que ya es insostenible. Basta con seguir los pasos citados para poder identificar la existencia de problemas a tiempo y solucionarlos de la manera más eficaz y rápida. Una detección temprana es sinónimo de menor coste y evitar las peores consecuencias.
Por lo tanto, ante el más mínimo indicio de fuga, lo mejor es buscar la posible causa y origen del foco. Si se nos pone difícil, tan solo hay que contactar con un profesional cualificado que determinará la causa, el origen de la fuga y, será la persona más adecuada para resolver el problema. Se trata de algo que por desgracia, pasa con frecuencia y el agua, hace mucho daño a las viviendas.