Baja la natalidad, pero hacemos más fácil la vida de nuestros bebés en el hogar

No hay cosa que pueda proporcionar una mayor alegría para las personas que el nacimiento de un bebé. Es un acto que el planeta entero debe celebrar. La llegada de una nueva persona al mundo significa que nuestra especie se sigue asegurando el futuro y que sigue habiendo motivos para confiar en que este será un lugar mejor en las próximas décadas. Pocas cosas hay que nos produzcan una mayor ternura y un mayor interés por generar protección. Son sensaciones naturales y que sacan lo mejor de los seres humanos. Cuando nos encontramos cerca de una persona recién nacida, todo cambia porque nos convertimos en los mejores representantes y cuidadores de ella.

Es verdad que la vida ha cambiado mucho, especialmente desde la crisis económica que tuvo lugar entre los años 2007 y 2015. Y ha cambiado a peor, para qué nos vamos a engañar. El hecho de que nos encontremos en una situación así deja claro que la gente ahora se lo piensa dos veces antes de tener un hijo o hija, teniendo en cuenta lo que eso supone desde el punto de vista de su bolsillo. Ni que decir tiene que un hijo conlleva un gasto y que es necesario disponer de un cierto colchón para lanzarse en un proyecto así. El hecho de que no haya demasiados trabajos en los que exista esa seguridad hace que la natalidad haya ido decreciendo en los últimos años tanto en España como en buena parte del mundo desarrollado.

Fijaos en el estudio que vamos a compartir con todos vosotros y vosotras a continuación y que pertenece al portal web Statista. En él, se establece el número de nacimientos que hubo en España desde 2006 hasta 2023. Como podéis ver, hasta el año 2010, el número de nacimientos se situaba en torno al medio millón en el interior de nuestras fronteras. A partir de entonces, en un periodo en el que la crisis económica seguía haciendo mella en nuestro país, el número se fue haciendo cada vez más pequeño hasta apenas superar las 300.000 personas en el año 2023. Estamos hablando de un cambio demasiado grande y que seguro que va a influir negativamente en nuestro futuro. Que se haya retrasado la edad de jubilación es una de las pruebas más evidentes de ello.

Otra noticia, en este caso publicada en la página web de RTVE, se indicaba que el número exacto de nacimientos en España a lo largo de 2023 fue de 322.075. Pero lo que de verdad nos asusta es lo que viene después, una indicación que asegura que esta es la serie de nacimientos más baja desde 1941, un año que no solo es muy lejano sino en el que, además, todavía se experimentaban las consecuencias de una Guerra Civil española que había dejado a mucha gente muerta y a otra tanta en la cárcel, con las consecuencias que eso tenía para la natalidad de la época. La verdad es que el dato de 2023 es complicado de digerir y que se debería promover la natalidad en España. Como decíamos al principio, no hay nada que nos pueda proporcionar una mayor alegría.

Hay una cuestión que es de lo más curiosa en relación a la vida de los bebés en España: la natalidad es más baja que nunca, pero las ventas de las tiendas especializadas en bebés no paran de crecer en función de los datos que manejan desde The Baby House, uno de los comercios de este tipo. Eso ocurre principalmente porque ahora los padres y madres miman más a sus peques y les proporcionan hasta la última de las cosas que pueda mejorar su calidad de vida. Antes se miraba mucho más el bolsillo, pero ahora lo principal es garantizar la calidad de vida de los recién nacidos, algo que nos parece lógico.

Hay todo tipo de objetos que se demandan con el objetivo de cumplir con ese propósito. Los andadores para el bebé o las tronas son dos de los objetos más demandados por las familias, mientras que las cunas de viaje, los contenedores de pañales o los parques para bebés todavía no son los productos más demandados pero vienen creciendo de una manera exponencial en los últimos años. Cualquier tipo de objeto puede jugar una influencia muy grande en todo lo que tiene que ver con la vida de un recién nacido y los padres y madres son las primeras personas interesadas en que esa influencia para la vida del recién nacido sea lo mejor posible.

No hay nada más gratificante que ver a una persona de corta edad desarrollarse con el paso de los años. Y eso es algo que depende de una buena amalgama de cosas: la educación que recibe por parte de los padres, madres, tutores y tutoras, la comodidad con la que esa persona haya crecido, la felicidad que esa persona manifieste y, por último, la relación afectiva que esté teniendo ya no solo con sus antecesores, sino con toda su familia y amigos. Todas esas cosas son los ingredientes para componer la receta perfecta que asegure un crecimiento físico e intelectual como Dios manda. Ni que decir tiene que eso es indispensable en cualquier vida humana que se precie.

¿Qué va a ocurrir con la natalidad en los próximos años? ¿Va a continuar habiendo problemas? 

Estas preguntas nos las estamos haciendo todos y todas desde hace años y la respuesta no parece clara. La mayoría de los analistas coinciden al señalar que se va a seguir reduciendo la natalidad en los próximos años por los mismos motivos por los que se ha venido reduciendo desde el principio de este siglo hasta ahora. Pero no está del todo claro, porque también es cierto que a España llegan personas de todo el mundo que, una vez instaladas aquí, tienen descendencia que tiene todo el derecho del mundo a ser considerada como española.

Las instituciones públicas, conscientes como son de los problemas que esto supone para el futuro del país y su sociedad, han preparado y lanzado políticas destinadas a terminar con problemas como de los que estamos hablando. El cheque bebé fue uno de ellos y la ayuda para familias numerosas (unas familias numerosas en las que ya entran unidades familiares de 4 miembros, es decir, parejas con 2 hijos o hijas) también ha sido habitual en la España de finales del siglo XX y de todo el siglo XXI. Lo cierto es que, incluso así, se ha seguido reduciendo el número de nacimientos que hemos experimentado en el interior de nuestras fronteras.

Lo primero que hay que construir para que una pareja tenga un hijo o hija es seguridad económica. Eso es lo que nunca puede faltar. Cuando hay seguridad económica, tenemos una mayor probabilidad de sacar adelante un proyecto común como del que estamos hablando sin que tengamos que estar agobiados y agobiadas por lo que la llegada de esa nueva personita pueda llegar a suponer para nuestro bolsillo y sus apreturas. Y es precisamente esa seguridad lo que mucha gente no tiene. Con trabajos temporales, un coste de la vida demasiado alto y una incertidumbre constante sobre la solidez de nuestra economía es difícil plantearse el tener descendencia.

Ya hemos dicho que una de las situaciones que cambió la manera de pensar en España fue esa crisis económica que tuvimos en 2007 y que ha sido la más dura de todas cuantas nos ha tocado padecer desde el crack de 1929. Mucha gente echa la culpa de ese decrecimiento en la natalidad a la incorporación de la mujer al mercado laboral, algo que es injusto y que, además, no es del todo cierto puesto que la crisis de la que estamos hablando provocó una caída mucho más potente de la natalidad que esa incorporación de la mujer al empleo.

A pesar de todo lo que hemos expuesto anteriormente, la verdad es que no hay nada que supere la felicidad que implica tener un hijo o una hija. Es un regalo para toda la vida, un regalo que nos va a hacer sonreír cada día y que nos va a recordar que somos felices y que hemos hecho posible que haya alguien más en este mundo con sueños y con ganas de tener una vida lo más placentera posible. No hay nada más gratificante que comprobar, cuando un hijo o hija ya ha crecido, cómo hemos hecho posible que se convierta en alguien de provecho para la sociedad, en una buena persona.

Y es que sigue habiendo mil razones para tener un hijo aunque las cosas no sean tan fáciles ahora como hace dos o tres décadas. Sabemos que es una decisión importante y que va a marcar el resto de la vida del padre y de la madre, así que lo conveniente es pensarlo bien y ver cuáles son los puntos a favor de iniciar el intento de ser padres y madres. Si vuestra respuesta es positiva, estamos seguros de que no os vais a arrepentir y que vais a encontrar muchas razones por las cuales sonreír y ser felices. ¿Tiene eso algún precio?

 

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